Al gobierno brasileño de Luis Ignacio Lula Da Silva le sorprende el tono ofensivo empleado por las autoridades venezolanas a la hora de dirimir la diferencia existente entre ambos gobiernos por la no publicación de los resultados de las elecciones del pasado 28 de julio mesa por mesa.
La decisión de Brasil de vetar el ingreso de Venezuela a los Brics, «porque aporta muy poco», según Celso Amorim, asesor del presidente brasileño para las relaciones internacionales, y su crítica a la falta de transparencia en el proceso electoral del pasado julio no gustaron en el gobierno de Maduro. La primera muestra de ello fueron las declaraciones del fiscal Tarek William Saab, quien llegó a decir que Lula había sido cooptado por la Central de Inteligencia Americana.
Dicha declaración fue desautorizada por la cancilleria de Maduro, desde la cual se atacó, en una primera instancia, al embajador brasileño en los Brics, a quien responsabilizaron del veto a la entrada de Venezuela a esa alianza, para después arremeter contra Amorim por cuestionar los resultados electorales y afirmar que Nicolás Maduro no sería reconocido como presidente a partir del próximo 10 de enero.
A continuación la declaración de la cancillería brasileña:
El gobierno brasileño observa con sorpresa el tono ofensivo adoptado por las declaraciones de las autoridades venezolanas en relación con Brasil y sus símbolos nacionales.
La opción por los ataques personales y la escalada retórica, en lugar de los canales políticos y diplomáticos, no corresponde a la forma respetuosa en que el gobierno brasileño trata a Venezuela y a su pueblo.
El Brasil siempre ha tenido un gran aprecio por el principio de no intervención y respeta plenamente la soberanía de cada país y, especialmente, la de sus vecinos.
El interés del gobierno brasileño en el proceso electoral venezolano se deriva, entre otros factores, de su condición de testigo de los Acuerdos de Barbados, a los que fue invitado, así como del monitoreo de las elecciones del 28 de julio.
El Gobierno brasileño sigue convencido de que las asociaciones deben basarse en el diálogo franco, el respeto de las diferencias y el entendimiento mutuo.
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